Especial San Valentín: enamórate en Gibraltar con cena romántica y mucho más…

Gibraltar ese gran desconocido por explorar que tanto se parece a una mujer y que es siempre recordado como una de las dos míticas columnas de Hércules.

El 1 de noviembre de 1700 muere Carlos II de España y dando cumplimiento a su testamento le sucede en el trono su sobrino-nieto, Felipe V. Sin embargo Inglaterra, las Provincias Unidas de los Países Bajos y el Sacro Imperio Romano Germánico eran contrarios a la aspiración de un Borbón como Felipe al trono de España, ya que esto proporcionaría al Rey de Francia un poderoso aliado para continuar con su hegemonía europea; en su lugar, eran partidarios de la continuación de la casa de Austria en el trono español, de la mano del Archiduque Carlos (sobrino del difunto rey, aunque no carnal). Así, en 1702 estalla la guerra de sucesión española entre los ya citados detractores de los Borbones y sus partidarios. En julio de ese año una flota anglo-neerlandesa llegó a Cádiz y desembarcó en Rota y El Puerto de Santa María, pero fracasó a la hora de tomar las plazas; a su vuelta a Inglaterra destruyeron la flota de Indias en el puerto de Vigo, aunque el tesoro que ésta contenía pudo salvarse. En 1703 Portugal se unió a la alianza antiborbónica, lo que dejaba peligrosamente expuestos los territorios españoles en la península ibérica.

El 1 de agosto de 1704 la escuadra anglo-neerlandesa al mando del Príncipe de Hesse-Darmstadt y del almirante Rooke —con 10 000 hombres, 1500 cañones y apoyada por un batallón de 350 soldados catalanes austracistas— llegó a Gibraltar. Estos exigieron la entrega incondicional de la plaza al rey «Carlos III» y juramento de fidelidad al mismo, pero el gobernador militar de Gibraltar, Diego de Salinas, se mostró fiel a Felipe V rechazando ese mismo día las pretensiones de los austracistas con una misiva.

El 13 de julio de 1713 la invasión británica de Gibraltar se formalizó mediante el Tratado de Utrecht entre España y Gran Bretaña, en cuyo artículo X el primero cedía al segundo «la plena y entera propiedad de la ciudad y castillos de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, dando la dicha propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno». Sin embargo esta cesión no fue total, pues se añadía que «para evitar cualesquiera abusos y fraudes en la introducción de las mercaderías, quiere el rey católico y supone que así se ha de entender, que la dicha propiedad se ceda a la Gran Bretaña sin jurisdicción alguna territorial y sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra», es decir, que la cesión era únicamente en propiedad, conservando España la soberanía sobre el territorio (y consecuentemente el de sus aguas y espacio aéreo); nótese también que la línea divisoria entre el territorio cedido y el resto de España no es una frontera ordinaria entre países, puesto que ésta debía estar siempre cerrada salvo casos de excepción. Finalmente, Gibraltar quedó sujeta a su retorno a la corona española en caso de que la corona británica decidiese deshacerse de ella: «si en algún tiempo a la Corona de la Gran Bretaña le pareciere conveniente dar, vender, enajenar de cualquier modo la propiedad de la dicha Ciudad de Gibraltar, se ha convenido y concordado por este Tratado que se dará a la Corona de España la primera acción antes que a otros para redimirla». Desde entonces y acorde con el tratado, los británicos conocerían oficialmente a Gibraltar como Town and Garrison of Gibraltar in the Kingdom of Spain (Ciudad y Guarnición de Gibraltar en el Reino de España).


La mejor forma para entrar a Gibraltar es andando, ya que el paso por la frontera en coche o autobús es un incordio.

Las condiciones del tratado no fueron respetadas en su totalidad por los británicos, quienes obviaron la legalidad española. En la actualidad el Gobierno español sigue reclamando la soberanía del Peñón pero fuera de la burocracia política, histórica y las disputas territoriales, Gibraltar es un gran desconocido por disfrutar.

Gibraltar es ideal para visitarlo en pareja, ya que lo tiene todo y en pequeñito. Puedes darte el lujo de decir que has cruzado una frontera, y que a tu edad te han pedido el DNI.

Puedes decir que visitaste uno de los aeropuertos más peligrosos del mundo. Si, has leído bien, el aeropuerto de Gibraltar es uno de los más peligros del mundo porque lo atraviesa una carretera. Si es que no más cruzar la frontera, tienes que atravesar y cruzar literalmente la pista del aeropuerto para entrar a la ciudad.

Gibraltar te permite sacarte fotos con la típica cabina inglesa, pero con la bondad del sol de estas latitudes.

Cuenta con una buena cantidad de pubs, y tiendas con impuesto nulos o reducidos para que las féminas de familia descubran nuevos tesoros, oportunidades y manjares.

Pero Gibraltar no son solo monos y compras en pareja, Gibraltar es un lugar al que se lo puede visitar entre amigos y porque no también el día de san Valentin.


Gibraltar es, metafóricamente hablando, una pequeña isla en Andalucía.

En la calle principal (en inglés Main Street) se encuentran casi todas las tiendas: desde tiendas de informática, de fotografía, joyerías o, incluso, un Marks&Spencer. En general, todo bastante bien de precio (hay gente que va expresamente a comprar allí).


 – Excuse me, where is the cable car?
 – A vé pisha: tira to’recto hasta que veas un edifissio grande con cañoneh y de ahí, tira pa’rriba. No tiene pérdida.

De obligado recorrido es pasar por el teleférico de Gibraltar, si esa «cable car» que también pronunciamos los andaluces. Las vistas son únicas, tanto al continente africano como la peninsula y más en detalle ala bahía.

Desde este punto turístico, es donde también se puede tener el primer contacto con los macacos de Gibraltar, los monos, como dicen algunos, esas animales, que con el tiempo se han convertido en los verdaderos reyes del lugar.

Los monos campan a sus anchas, están totalmente en libertad y es curioso ver como todos los turistas vamos detrás de ellos en busca de una foto o, simplemente, intentando jugar con ellos (algo nada recomendable):

¡Los monos tienen muy mal genio y son agresivos! ¡Son muy territoriales y más cuando andan con crías!

Pero como hemos comentado antes, Gibraltar no son solo monos y un trozo de roca, es por ello que te invitamos a visitarla junto a autobuses Aguilera.